miércoles, 14 de marzo de 2012

Una interesante y fructífera experiencia: la observación conjunta de la variable de tipo DSCT GSC3755-0845

Ya he contado en otras ocasiones que mi primer amor astronómico fueron las estrellas variables. De hecho, siempre me he considerado un observador de variables reconvertido a las dobles. Esa reconversión se debió, fundamentalmente, a impedimentos físicos y, sobre todo, ambientales: observar variables a ojo desnudo, como a mí me gustaba, desde una ciudad es una locura.

Sin embargo, los lectores más asiduos de mi blog sabrán que, al igual que la cabra tira al monte, este doblista a veces tira a las variables. Hay varias historias en La Décima Esfera al respecto. A veces con CCD y a veces, cuando me pongo nostálgico, empleando ese detector maravilloso que es el ojo humano (con la ayuda del patrón de las variables, claro, San Argelander, como lo llama mi viejo, querido y admirado amigo Alfredo Glez-Herrera). Podéis reencontrarlas aquí, aquí o aquí, por ejemplo.

A todo esto: Alfredo es uno de los grandes orgullos patrios (o debería serlo) en esto de la observación de variables. Lo conozco, virtualmente hablado, desde los heroicos tiempos en que creamos aquella experiencia fallida, pero ilusionante, que fue la Asociación de Variabilistas de España, AVE. Y siempre me ha sorprendido su capacidad para observar. Sus aportaciones a la lista de correo Destellos (especializada en la observación de estrellas variables) son enormes y me llenan de envidia, todo hay que decirlo. Mientras los ccderos enviamos listados de 5 o 6 medidas (laboriosamente conseguidas mediante el uso de nuestros sofisticados equipos, tras hacer los siempre insoportables darks, flats, bias y demás cosas de esas), Alfredo, en una sola noche de observación, se ventila 30 o 40 estrellas sin despeinarse, medidas realizadas visualmente que, cuando se ven en las curvas de luz de la AAVSO, salen clavadas a las medidas obtenidas mediante equipos digitales. Su ojo está bien entrenado. De hecho lleva decenas de miles observaciones remitidas a la veterana asociación internacional AAVSO. Desde aquí mi reconocimiento a este infatigable observador. Me quito el sombrero.

Pues bien, a lo que iba. Como desde hace unas semanas tengo el telescopio instalado definitivamente en su observatorio, automatizado e hibernado, mis posibilidades de observación han aumentado mucho. Sobre todo porque permite dedicar parte del tiempo de observación a muchos trabajos astronómicos diferentes. Y este es el caso que quería comentar: el pasado lunes lo dediqué a observar una de esas variables rápidas que tanto me gustan. No fue un capricho. Unos días atrás había estado leyendo la última entrada que había puesto en su blog mi igualmente querido amigo Miguel Rodríguez Marco, de Madrid. Había escrito una entrada dedicada a una estrellas variable del tipo Delta Scuti (realmente, una DSCT de gran amplitud, esto es, tipo HADS) GSC3755-0845. Me gustó mucho las curvas de brillo que había obtenido en varias noches de observación, así que contacté con él para comentarle si le parecía bien que hiciéramos algo conjunto. Miguel pareció encantado y sólo unos días después ya estábamos con las manos en la masa.

Las estrellas DSCT tiene dos virtudes que me gustan: son muy rápidas en sus oscilaciones de brillo (algunas de ellas tienen un período de sólo una hora y pico) y una amplitud que, en ocasiones, es bastante generosa. Ideal para impacientes novatos como yo (en este caso era de algo menos de 0,3 magnitudes).

Miguel Rodríguez en el CEA de Madrid (2010). A su lado, nada menos que Adolfo Sansegundo, del Observatorio El Guijo. Al fondo, dos grandes figuras: Diego Rodríguez y Rafa Ferrando. ¡¡Menudo plantel!! Por cierto, una camiseta muy chula, Miguel.

En este momento debo detenerme para decir unas palabras sobre Miguel. He tenido el placer de poder estar en persona con él un par de veces (la primera en el Congreso Pro-Am de Córdoba celebrado en noviembre de 2009 y la segunda en el Congreso Estatal de Astronomía celebrado en septiembre de 2010 en Madrid). No obstante, ya habíamos mantenido una fluida correspondencia electrónica desde años antes. Los trabajos de Miguel me parecen sorprendentes. Como todos los variabilistas, su pasión por estas estrellas viene de muy joven. Todavía recuerdo su página web de hace 20 años (llamada igual que su blog, Variastar) en la que mostraba sus trabajos realizados con un dobson desde su domicilio familiar en Valladolid. Ahora Miguel es una avezado observador usando técnicas digitales. Y posee un observatorio atípico. Pero pocas veces una ventana (literalmente) ha ofrecido tantas observaciones de calidad como las de Miguel. El Observatorio Ventilla J30 de Madrid que comanda hace de todo un poco, pero siempre con el denominador común de las variables: supernovas, variables rápidas... Todo un ejemplo de cómo el tesón y las ganas de observar vencen cualquier obstáculo, por insuperable que parezca.

La noche de observación conjunta fue la del pasado lunes día 12, como dije anteriormente. Mis observaciones comenzaron a eso de las 22'30. Como novato en estas lides, me costó decidir el tiempo de exposición necesario para poder hacer un estudio fotométrico con las mínimas garantías. Y es que esta estrella es bastante brillante (magnitud entre 10,4 y 10,7 según el catálogo VSX de la AAVSO), al menos para los parámetros que solemos usar con la CCD. Tras varias pruebas, descubro para mi sorpresa que no puedo hacer exposiciones de más de 12 segundos para no saturar la estrella.

El campo de la estrella estudiada y la estrella de comparación empleada.

Así que saqué una serie de unas 600 imágenes durante las dos horas y media que duró la observación. Por su parte, Miguel comenzó a eso de las 11'45 y su observación se prolongó un buen rato más tarde que yo. La cosa prometía, entre los dos íbamos a cubrir un período de tiempo generoso para una variable cuyo período estimado es de 0,07609773d, esto es, poco más de 109 minutos.

La noche no era mala. Aunque las temperaturas diurnas están siendo bastante elevadas para la época del año en que nos encontramos, la gran ventaja de tener un observatorio de techo abatible es que en muy poco tiempo se consigue un equilibrio térmico interior/exterior. Aunque había una turbulencia notable, en la primera parte de mi observación la estrella estaba situada bastante alta en el cielo, así que las medidas iniciales (la primera hora) eran bastante buenas y mostraban poca dispersión. A partir de las 12 de la noche las condiciones empeoraron y, sobre todo, se notó bastante que la estrella había bajado bastante y se aproximada al horizonte NW.

Un detalle: al usar exposiciones tan breves, el centelleo afectó bastante a mis medidas. Una pena.

El telescopio y, sobre todo, la montura, se portaron perfectamente. El autoguiado funcionó de maravilla y durante las 2'30 h de observación la variable no se movió del centro del campo lo más mínimo.

La verdad es que resultó una experiencia de lo más enriquecedora. Miguel observando desde su observatorio urbano en Madrid y yo en el mío de Badajoz a 400 km de distancia. Los correos electrónicos no paraban de ir de un lado a otro, sobre todo conteniendo preguntas mías que Miguel respondía pacientemente.

El resultado, que me defraudó inicialmente al ver la dispersión de mis medidas a través del software Fotodif de Julio Castellano, es espectacular. Al menos a mí me lo parece. Y hasta un experto variabilista como Carlos Fernández Rivero me ha dado sus bendiciones, no sé si para animarme o porque de verdad el trabajo resultó de algún mérito. Por cierto, no os podéis perder su blog, una verdadera delicia.

Miguel se ha encargado de hacer una composición de nuestras medidas, superponiendo nuestros resultados de forma conjunta en la misma gráfica, y se obtiene un bonito perfil de su comportamiento. Una maravilla. Eso son curvas y no las de Marylin Monroe. Os recomiendo que visitéis el blog de Miguel para obtener más detalles técnicos de la misma, en esto él es el experto.

Aquí os presento el resultado de esa grata noche trabajo compartido. Espero vuestras opiniones al respecto.


Sólo me resta agradecer a Miguel su asesoriamiento y paciencia para conseguir llevarme a buen puerto. Una cosa es segura: no será la última variable que observe ni tampoco el último trabajo que hagamos, mano a mano, Miguel y yo. Algo me dice que esto es una mecha que ha prendido bien, muy bien. Además, como dice la copla... los amores primeros son difíciles de olvidar.

Un buen grupo de amigos. De izquierda a derecha: Rafa Benavides, Paco Rica,
Edgar Masa, el autor de estas líneas y Miguel Rodríguez. En el Congreso Pro-Am
de Córdoba de 2009. ¡¡Qué buenos recuerdos!!

4 comentarios:

Rafa dijo...

Espectacular crónica y espectacular observación. La curva de luz está genial y eso demuestra que el observatorio está ya dando sus frutos.... y menudos frutos.

Enhorabuena a los dos por tan espectacular resultado.

Miguel Rodríguez dijo...

Me gusta mucho cómo lo has contado.
Espero que esto sirva apara animar a los aficionados a hacer observaciones y a intentar alguna variable.

Un abrazo

Juan-Luis Glez. Carballo dijo...

Me alegra mucho que os guste. La verdad es lo pasé realmente. Esto engancha.

Saludos.

Carlos FR dijo...

Buena entrada, me alegro de que te enganches a las variables, cómo no. Lo que espero es que no te desenganches de las dobles, eso sería salir perdiendo. Está claro que puedes ser tan buen variabilista como doblista. Y ya se ve que eso no representa para tí un problema.

Un abrazo,